La pandemia y sus efectos devastadores para todos eran inimaginables antes de 2020. Algunos, sin embargo, trataron de sacar provecho a este escenario intentando crear nuevos marcos contractuales que diluyeran las pérdidas empresariales tanto durante los meses más duros de la pandemia como en los años venideros.

La vía para intentar conseguirlo fue la cláusula rebus sic stantibus, que busca restablecer el equilibrio entre las partes que se presume en cualquier contrato y que se había visto alterado de forma grave por la crisis del Covid-19. Cientos de juzgados y tribunales en España entendieron que ese escenario excepcional estaba acreditado y, por tanto, se justificaba aplicar la rebus sic stantibus a los más diversos supuestos. En el sector hotelero, el principal problema fue que no se estableció un nuevo equilibrio contractual entre propietarios y arrendatarios. Los primeros, por regla general, tuvieron que condonar buena parte de las cantidades debidas y revisar las rentas a futuro.

En FILS representamos a uno de los principales propietarios de establecimientos hoteleros en España y Europa frente a algunas cadenas que intentaron precisamente eso: imponer contratos a la medida de sus expectativas incluso hasta 2025.

Un análisis global de los contratos existentes permitía llegar fácilmente a la conclusión de que la estrategia de las cadenas pasaba por cambiar una situación previa en la que obtenían todos los beneficios de la explotación hotelera por un nuevo marco contractual en el que derivaban las pérdidas a nuestro cliente.

Incluso algunas cadenas habían planteado, de facto, una quita del 100% de las rentas durante los meses en los que decidieron voluntariamente mantener cerrados los establecimientos arrendados mientras desviaban a los clientes a otros de su propiedad. En resumen, sus peticiones eran injustas porque creaban un nuevo desequilibrio sin base legal alguna ni sentido empresarial.

Esa visión global del conflicto permitió obtener resultados positivos en todos los casos defendidos para nuestro cliente, frente a las pérdidas que tuvieron que asumir la mayoría de grandes propietarios hoteleros en España.